domingo, 11 de septiembre de 2016

15 años del atentado de las Torres Gemelas

El 11 de septiembre de 2001 es recordado en el mundo como el día del ataque a las Torres Gemelas de Estados Unidos, pero más allá de saber que estos dos enormes rascacielos fueron derribados, no se tienen datos certeros de lo que allí ocurrió, y es que luego de que el Gobierno presentara la versión oficial, varios expertos y estudiosos han desmontado esa información.
Aquel trágico martes de septiembre, dos aviones comerciales, de American Airlines y United Airlines, impactaron contra los edificios más altos en el Centro Mundial del Comercio en New York, dejando un total de dos mil 843 muertos y cerca de seis mil heridos.

El Gobierno de George W. Bush aseguró que el ataque fue un atentado terrorista, y lo atribuyó al grupo extremista afgano Al Qaeda, liderado en aquel entonces por Osama Bin Laden.
Pero, ¿fue realmente esto lo que ocurrió ese día? ¿El ataque fue planeado por Al Qaeda? ¿Los intereses eran solo terroristas? ¿Por qué poco a poco el relato oficial se hizo menos creíble?
Luego de que se conociera “la verdad” vista desde los ojos de Bush y sus secuaces, varios investigadores y analistas descubrieron algunas inconsistencias y disparidades entre la información ofrecida y los hechos del 11S.
A pesar de la gran cantidad de interpretaciones que se le ha dado al ataque de las Torres Gemelas, en la gran mayoría de ellas sus autores coinciden en que se trató de un autoataque, pensado por la cabeza estadounidense con el propósito de justificar los bombardeos a naciones autónomas como Irak y Afganistán, apoderarse de los recursos de esos países y enriquecerse a través del negocio de la defensa.


Antes de que los Bush se instauraran en la presidencia de Estados Unidos ya se sabía de sus negocios con los Bin Laden, pero luego del “ataque terrorista”, investigadores develaron mucha información sobre las grandes inversiones de  ambas familias en diferentes empresas, mayormente dedicadas a la extracción y procesamiento del crudo.
A finales de 1980, cuando George H. Bush llegó a la presidencia de EE.UU., obtuvo la concesión petrolera de Bahreín, lo cual le fue posible gracias a la ayuda de Salem Bin Laden, hermano mayor de Osama. Para ese entonces, George W. Bush, el hijo, dirigía la empresa texana de hidrocarburos Harken Energy Company.
Así se ha podido ver desde siempre el interés de esta familia, ligada además a la política, en las riquezas obtenidas a través de los hidrocarburos.
Bush hijo controló además las petroleras Arbusto’79 Ltd y Arbusto’80 Ltd donde el empresario James Bath, administrador de la familia Bin Laden, realizó grandes inversiones en representación de un grupo de saudíes, según indicó él mismo en declaraciones juradas.
Según informa Michael Moore en su documental Fahrenheit 9/11, los Bush y los Bin Laden tenían inversiones en The Carlyle Group, una empresa que ganó mucho dinero luego del 11S por tener uno de los mayores contratos en defensa de Estados Unidos.
Este material audiovisual revela que si el país norteamericano incrementaba su defensa la familia Bin Laden ganaba a través de esta empresa. Además detalla que en aquel momento, las inversiones de los saudíes en EE.UU. se ubicaban cerca de los 860 mil millones de dólares, lo que significa que eran dueños de aproximadamente el 6 por ciento de ese país.




No hay comentarios:

Publicar un comentario